martes, 11 de junio de 2019


Resultado de imagen para peña nieto"ENRIQUE PEÑA NIETO" Política externa: Ante su escasa experiencia en la materia, elegirá un secretario de Relaciones Exteriores con una extensa trayectoria. El virtual presidente electo de México por el Partido Revolucionario Institucional, Enrique Peña Nieto expresa en su libro “México, la gran esperanza” que ha habido un gran deterioro en la política exterior mexicana, que el país debe recuperar su liderazgo mundial y hace énfasis en utilizar la política exterior como una herramienta para el desarrollo económico. En el capítulo que habla sobre “México, actor global”, enumera siete áreas de acción estratégicas: impulsar una mejor integración con la región de América del Norte; fortalecer la cooperación con Centroamérica y el Caribe; recuperar la interlocución efectiva con América del Sur; consolidación como potencia cultural iberoamericana; consolidar la alianza con Asia-Pacífico; impulsar un multilateralismo efectivo y dinamizar y profundizar la relación con la Unión Europea (UE). Cabe señalar que el PRI ha tenido la tradición de llevar a cabo una política exterior principista, apoyar estrechamente a Cuba y a otras causas del tercer mundo, esto para aplacar a la izquierda mexicana, mientras se aplican medidas de libre mercado. Sin embargo, el mundo ha cambiado, Peña Nieto y sus principales asesores en política exterior lo saben, por lo que el Presidente electo adoptará una política exterior pragmática, más proactiva y moderna, basada en las nuevas realidades, orientada en objetivos económicos. Esta política incluye tener una relación muy estrecha con Estados Unidos, pero los temas centrales sobre el combate al narcotráfico y seguridad no serán exclusivos, existen otros como impulsar y ampliar una mejor integración regional sin copiar modelos como el de la UE para competir con Asia (China), inversión, comercio, migración, aguas internacionales, medio ambiente, desarrollo fronterizo y energético, infraestructura, incluyendo la inversión privada en la empresa petrolera mexicana Pemex. Otra de las prioridades de Peña Nieto será el fortalecimiento de la cooperación con Centroamérica, sobre todo para enfrentar de manera eficaz al crimen organizado trasnacional que ha mermado las nacientes instituciones de los países centroamericanos y ha provocado inestabilidad. Otro tema será la cooperación en migración laboral para proteger los derechos humanos de los migrantes centroamericanos, ya que miles de ellos han muerto en territorio mexicano, por ello, es necesario el apoyo del país para lograr el desarrollo económico y fortalecimiento de las instituciones en dichos países y lograr tener fronteras más seguras. Ante el predominio de Asia-Pacífico, principalmente de China, el Presidente electo profundizará la relación con China buscando oportunidades reales de comercio, inversión y turismo. Asimismo, impulsará la participación mexicana en la Alianza del Pacífico. Incluso, Peña Nieto ya recibió la invitación del presidente de la República Popular China, Hu Jintao, para visitar su país. Ante su escasa experiencia en la materia, Peña Nieto elegirá un secretario de Relaciones Exteriores con una extensa experiencia en política exterior y conexiones en Washington, Europa y Asia, entre los posibles se encuentran: Jorge Montaño, ex embajador en Washington; Juan José Bremer, ex embajador en Washington, Londres y Moscú; Pedro Aspe, ex secretario de Finanzas; Emilio Lozoya, coordinador internacional del Presidente electo y Beatriz Paredes, ex presidenta del PRI. Política interna: Economía y sociedad: A mediados de octubre de 2017, el laboratorio de ideas estadounidense Pew Research Center difundió los resultados de su encuesta realizada la primavera de este año a cerca de 42 mil encuestados en 38 países alrededor del mundo sobre el estado del apoyo entre la opinión pública a la democracia. De esta manera, el Pew Research Center hizo eco de la preocupación que ya en enero de 2015, el estudioso de la democracia en la Universidad de Stanford, Larry Diamond, expresó al señalar la aparición de una “recesión democrática” en el mundo que ponía en peligro los logros obtenidos durante la tercera ola de democratización de los 90.1 Pese a las sospechas iniciales, el Pew Research Center encontró que el sistema de democracia representativa aún contaba con un amplio respaldo en la mayoría de los países, aunque el público entretenía otras posibilidades como la democracia directa o el gobierno en manos de expertos en regiones menos opulentas o educadas.2 En México, la encuesta dibuja una opinión pública “menos comprometida” con la democracia representativa, profundamente insatisfecha con el funcionamiento de la democracia, poca confianza en su gobierno, decididamente anti-autocrático, pero tentado por la tecnocracia.3 Como si la frustración con el sistema político en México de cara al 2018 necesitara más evidencia, el Instituto Nacional Electoral (INE) registró 86 candidaturas independientes al cierre de su convocatoria. Para la gran mayoría de las personas que habrán de decidir el destino del país en el 2018 a través de su voto, los resultados de la encuesta sólo pueden continuar alentando el encono actual. Un encono que constantemente es atizado por “la nostalgia de la virtud” que domina el depresivo diagnóstico de la comentocracia mexicana. Esa clase intelectual que durante la última década ha promovido el incesante combate ciudadano de molinos de viento sustentado por la hipótesis de una carencia atávica de moralidad cívica que nos hace el país del “todavía”.4 Como producto de esta pobreza referencial, presenciamos cruzadas coléricas y voluntaristas dirimidas en la corte de la opinión pública y que nos ciegan a las condiciones materiales e institucionales de la incivilidad que ha caracterizado al país a través de esta prolongada y frustrante transición democrática. Así, de cara al proceso electoral de 2018, las y los votantes se encuentran atrapados entre quimeras y realidades.

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